Hay dos protagonistas en toda empresa de éxito: el fundador o fundadores y los primeros doce a veinte empleados. La idea y el carácter de las empresas proceden de las interacciones de los veinte primeros empleados, son empleados emprendedores: su energia colectiva e individual es lo que hace que la empresa acabe siendo viable y diferente a los demás.

Son los empleados y no los fundadores quienes pasan la mayor parte del tiempo en primera línea con los clientes, y quienes conocen mejor que nadie las fortalezas y debilidades del negocio. Ahí se encuentra el Adn de la empresa, en el equipo. El negocio no es por tanto del fundador, sin su equipo no podrá crecer y conocer mejor el Mercado. Existen fundadores o empresari@s dominantes, poco flexibles, y esto provoca mayores obstáculos que han de superar todos.

Es cierto, la gloria en las empresas o negocios de éxito se la llevan los fundadores o creadores del negocio, pero ellos mismos reconocen (aunque sea en la intimidad) que sin su equipo ganador no son absolutamente nada. Hoy los negocios más que nunca dependen del personal de base, de los mandos intermedios y menos de los gerentes. Hace años la piramide erá la que mandaba en una organización, todo venía de arriba hacia abajo. Hoy es al contrario, si queremos competir necesitamos que el verdadero poder venga de abajo hacía arriba.

No basta con hacer el trabajo, no basta con seguir el horario laboral, no es suficiente con ganar un sueldo, los fundadores y empresarios deben motivar con más variable a su equipo, con acciones o participaciones de la empresa y con sistemas de motivación continua para que todos aporten lo mejor dentro de cada organización, sea ésta pequeña o grande. La competencia será cada día más dura, y por tanto necesitamos guerreros mejor preparados.

España está al frente de La Unión Europea en número de horas que dedicamos al trabajo, nadie nos gana en este aspecto, tristemente las empresas valoran más a las personas que están 12 horas en el trabajo, que a otra que cumple con su horario de 8 horas. No importan las metas, los objetivos, la productividad, solo importa la presencia del individuo. ¿Cómo se puede competir con esta mentalidad? España está a la cola en productividad, qué paradoja: los que más horas invertimos en el puesto de trabajo y los que menos producimos. La explicación es clara: no trabajamos a tope ni siquiera 6 horas.

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El trabajo no nos apasiona, nuestros jefes no miran con buenos ojos el que seas un crack, los líderes valoran el estar presente más que el producir, se sigue liderando más con el látigo que con relaciones humanas, no se fomentan las nuevas ideas, solo se premia el trabajo duro, hay que producir, impera el corto plazo. Con todas estas premisas es complicado competir. Piensa en ello.

Te dejo con un nuevo video/Audio de un empresario andaluz de gran éxito. Un ejemplo de hombre hecho a sí mismo es Fernando Puche Doña, que empezó lavando vasos con 10 años en el bar de su padre y hoy atesora un importantísimo patrimonio labrado a base de muchos esfuerzos. Segundo accionista mayoritario del Málaga C. F., tiene su propia cadena hotelera -seis hoteles en Cuba y dos en la Costa del Sol-, empresario de La Malagueta, socio en varias empresas, propietario de numerosos edificios y locales comerciales, promotor inmobiliario y… benefactor de muchas cosas.
Un hombre sin estudios que fue investido ‘doctor honoris causa’ en Económicas por la Constantinian University, de Rhode Island (Estados Unidos). Precisamente esta distinción le vino por su habilidad en salir de la ruina en 1999: debía 6.000 millones de pesetas y no quiso acogerse a la figura jurídica de la suspensión de pagos, logrando saldar todas sus deudas sin dejar ‘enganchado’ a nadie.
Video/Audio: “Fernando Puche Doña -un hombre hecho a si mismo-
Duración: 08.43 minutos.