Un especulador profesional no busca apuestas arriesgadas, sino dinero seguro. Los peores enemigos del especulador siempre actúan desde dentro. Sentir esperanza o tener miedo forma parte inseparable de la naturaleza humana. En la especulación, cuando el mercado va en nuestra contra, esperamos que cada día sea el último, y perdemos más de lo debido por haber hecho caso de la esperanza. Perdemos ante ese mismo aliado que tiene tanta fuerza para los pioneros que construyen imperios, grandes y pequeños. Y cuando el mercado nos es favorable entonces tenemos miedo de perder todos nuestros beneficios al día siguiente y salimos del mercado demasiado pronto. El miedo nos impide ganar tanto dinero cómo podríamos.

El especulador profesional ha luchado contra estos dos instintos tan arraigados, ha invertido lo que podríamos llamar sus impulsos naturales. En lugar de esperanza, debe sentir temor; en lugar de sentirse atemorizado, debe sentirse esperanzado. Debe temer que su pérdida se convierta en una pérdida mucho más grande y esperar que sus ganancias se conviertan en grandes ganancias. Arriesgarse en bolsa tal como lo hace el operador medio o aficionado es una completa equivocación.

Un hombre puede ganarle la partida a un valor o un grupo de valores en un determinado momento, pero nadie puede vencer a la Bolsa. Un hombre puede ganar dinero haciendo operaciones individuales en futuros del crudo o en acciones del Santander, pero nadie puede vencer al mercado del crudo o al Santander. Es como las carreras de caballos, un hombre puede ganar una carrera, pero no podrá derrotar a la actividad en sí.

Baron de Rothschild

La preparación de un profesional de la Bolsa es como estudiar medicina. El médico tiene que pasarse largos años estudiando anatomía, fisiología, patología, etc. Aprende la teoría y luego procede a dedicar su vida a la práctica. Observa y clasifica, aprende a diagnosticar. Si su diagnóstico es correcto (esto dependerá de su capacidad de observación), su pronóstico también debería ser bueno, sabiendo que nunca acertará al 100 %. A medida que gana experiencia, aprende no solo a hacer lo correcto, sino a hacerlo al instante, por lo que mucha gente pensará que lo hace de forma instintiva. En realidad no se trata de automatismo, sino que ha diagnosticado el caso según sus observaciones de otros casos similares durante muchos años y naturalmente, después de diagnosticarlo, solo puede tratarlo del modo que la experiencia le ha enseñado que es el tratamiento adecuado.

Se puede transmitir conocimiento, pero no experiencia. Un hombre puede saber qué debe hacer y, sin embargo perder dinero si no lo hace con suficiente rapidez. Observación, experiencia y memoria son esenciales para un especulador profesional. Por supuesto que a menudo un operador profesional (experimentado) actúa con tanta rapidez que no tiene tiempo de explicar por adelantado todas sus razones porque se basan en hechos que ha ido reuniendo en sus años de trabajar, pensar y hacer cosas desde el ángulo del profesional.

Un hombre no puede pasarse años haciendo algo sin adquirir una actitud habitual hacia ese algo bastante diferente de la del principiante medio. Es la diferencia que distingue al profesional del aficionado. En los mercados especulativos, la forma de considerar todos los aspectos es lo que permite ganar o perder dinero. El ego se impone indebidamente e impide pensar profunda o exhaustivamente. Al profesional, sin embargo, le preocupa hacer las cosas bien más que ganar dinero, porque sabe que el beneficio aparecerá si se presta atención a todo lo demás.

Un operador acaba actuando como un jugador profesional de billar, o sea, calcula el futuro en lugar de considerar la jugada concreta del momento. Actuar para alcanzar una determinada posición acaba siendo una reacción instintiva.

La receta del viejo barón de Rothschild para hacer fortuna se aplica con más fuerza que nunca a la especulación. Alguien le preguntó si ganar dinero en la bolsa no era una cuestión muy difícil y él contestó que al contrario, que pensaba que era muy fácil.

– Eso es porque es usted muy rico –protestó el curioso.

– No en absoluto. He descubierto una manera fácil y la mantengo. Sencillamente no puedo evitar ganar dinero. Si quiere, le contaré mi secreto. Es el siguiente: nunca compro al nivel más bajo del mercado y siempre vendo demasiado pronto.

Efectivamente el barón de Rothschild tenía un sistema, un método, controlaba la avaricia al no vender muy tarde, y sabía perfectamente en qué momento comprar sin tener que esperar en exceso buscando el mejor lugar. Todos síntomas de un especulador profesional. Cuando comentaba que no podía evitar ganar dinero, quizá pueda sonar un poco prepotente, pero realmente es así. Los profesionales saben leer el mercado y la experiencia, la observación les ha dado su máquina para ganar dinero. Por supuesto, el precio para llegar hasta aquí ha sido alto. Han tenido que perder antes que ganar. El especulador profesional es otra raza distinta, pero recuerda que empezó como tú: siendo un simple aficionado o acercándose de puntillas a la Bolsa.

Como siempre un placer compartir contigo. Te dejo con un nuevo Video y Audio. Feliz verano.

Video Seminario digital de Bolsa “Metodología de aprendizaje Times 2.0.”

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Metodología de aprendizaje de Bolsa.

Audio Podcast mp3 Episodio 245: “Acciones a evitar en tu negocio y cómo relanzarlo” por Juan Haro.

Duración: 57 Minutos.

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