07 Jun. 10 22.14

Hoy deseo contarte un cuento que te invite a pensar, uno de los que más me gustan y cargado de mensaje. Su titulo: “El Buscador”.
“Esta es la historia de un hombre al que yo definiría como buscador. Un buscador es alguien que busca. No necesariamente es alguien que encuentra. Tampoco es alguien que sabe lo que está buscando. Es simplemente aquel que considera su vida como una búsqueda.
Un día un buscador sintió que debía ir hacia la ciudad de Kammir. El había aprendido a hacer caso riguroso a esas sensaciones que venían de un lugar desconocido de si mismo, así que dejó todo y partió. Le encantaba hacer caso a su intuición.

Despué de dos dias de marcha por los polvorientos caminos divisó Kammir a lo lejos. Un poco antes de llegar al pueblo, una colina a la derecha del sendero le llamó la atención. Estaba tapizada de un verde maravilloso y había un montón de árboles, pájaros y flores preciosas. La rodeaba por completo una especie de valla pequeña de madera lustrada… Una portezuela de bronce lo invitaba a entrar.

De pronto sintió que olvidaba el pueblo y sucumbió ante la tentación de descansar por un momento en ese lugar. El buscador traspasó el portal y empezó a caminar lentamente entre las piedras blancas que estaban distribuidas como al azar, entre los árboles. Dejó que sus ojos buscase alguna señal, algo, ya que eran los ojos de un buscador, quizá por eso descubrió, sobre una de las piedras, aquella inscripción:

“Abedul Tare vivió 8 años, 6 meses, 2 semanas y 3 días”.
Se sobrecogió un poco al darse cuenta de que esa piedra no era simplemente una piedra. Era una lápida, sintió pena al pensar que un niño de tan corta edad estaba enterrado en ese lugar…

Mirando a su alrededor, el hombre se dio duenta de que la piedra de al lado, también tenía una inscripción, se acercó a leerla decía:
“Lamar Kalib, vivió 5 años, 8 meses y 3 semanas”.

El buscador se sintió terriblemente conmocionado. Este hermoso lugar, era un cementerio y cada piedra una lápida. Todas tenían inscripciones similares: un nombre y el tiempo de vida exacto del muerto, pero lo que más le impactó fue comprobar que el que más tiempo había vivido, apenas sobrepasaba los 11 años.

Embargado por un dolor terrible, se sentó y se puso a llorar. El guardian del cementerio pasaba por ahí y se acercó, lo miró llorar por un rato en silencio, y luego le preguntó si lloraba por algún familiar:

– No ningún familiar -dijo el buscador- ¿Qué pasa con este pueblo?, ¿Qué cosa tan terrible hay en esta ciudad?, ¿Por qué tantos niños muertos enterrados en este lugar?, ¿Cuál es la horrible maldición que pesa sobre esta gente, que han tenido que construir un cementerio de niños?.

El anciano sonrió y dijo:

– Puede usted serenarse, no hay tal maldición, lo que pasa es que aquí tenemos una vieja costumbre. Le contaré:

Cuando un joven cumple 15 años, sus padres le regalan una libreta, como esta que tengo aquí, colgando del cuello, y es tradición entre nosotros que, a partir de ese momento, cada vez que uno disfruta intensamente de algo, abre la libreta y anota en ella lo siguiente: a la izquierda qué fue lo que disfrutó, a la derecha cuánto tiempo duró ese gozo.

¿Conoció a su novia y se enamoró de ella? ¿Cuánto tiempo duró esa pasión enorme y el placer de conocerla? ¿Una semana, dos, tres semanas y media?… y después… la emoción del primer beso ¿cuánto duró? ¿Y el embarazó o el nacimiento del primer hijo? ¿Y cuando se casarón sus amigos?, ¿El viaje más deseado?, ¿El encuentro con el hermano que vuelve de un país lejano…?
¿Cuánto durarón todas estas situaciones, horas, días…? Asi vamos anotando en la libreta cada momento, cuando alguien se muere es nuestra costumbre abrir su libreta y sumar el tiempo de lo disfrutado para escribirlo sobre su tumba. Porque ese es, para nosotros el único y verdadero tiempo vivido.”
Bonita historia, creo que es un buen ejercicio la libreta de este cuento. Anotar en ella todo aquello que nos hace brillar los ojos, esas sensaciones únicas y especiales. Intentar que la vida no sea pura rutina y buscar con determinación esos momentos especiales. ¿Te gusta lo que haces? ¿Cómo tienes tu libreta?, ¿Cuántos días, semanas, meses o años llevas sumados?
Simplemente deseo con esto que no dejes pasar un día sin disfrutar de tu vida, de tu gente, de lo que te hace feliz. No seas simplemente un Buscador. Vale la pena buscar nuestros sueños pero siempre siendo egoistas: disfrutando de una vida que no volverá jamás.
Un fuerte abrazo. Te dejo con dos videos.
Video capitulo 174: “Bienvenid@ a Traders International España” (Formación en Bolsa)
Duración: 01.17 minutos.

 

Video/Audio capitulo 175: “6 principias para persuadir” (Para que te digan que sí)
Duración: 09.33 minutos.

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