Arrogancia epistémica

Thomas Watson, fundador de IBM, predijo en cierta ocasión que sólo necesitariamos un puñado de ordenadores. Se equivocó de largo. Otro ejemplo: hoy no pasamos largos fines de semana en naves espaciales como se pensaba universalmente hace 30 años, algo que preveia la hoy desaparecida aerolinea Pan Am después del primer alunizaje. Incluso reservó pasajes para viajes de ida y vuelta entre la Tierra y la Luna. Curiosa previsión, con la salvedad de que ni siquiera supo adivinar que unos años después desaparecería esta compañia aérea. Estos son ejemplos de arrogancia empresarial.

En el curso que impartí el pasado 30 de Junio en el Máster de Emprendedores, tocamos este interesante concepto: “la Arrogancia epistémica”. Este término lo utilizó Nicholas Taleb en su genial libro “El cisne negro”, y quiere decir orgullo desmedido en lo que se refiere a los limites de nuestro conocimiento. Es verdad, nuestro conocimiento crece, pero está amenazado por el mayor crecimiento de la confianza, que hace que nuestro crecimiento en el conocimiento sea al mismo tiempo un crecimiento en la confusión, la ignorancia y el engreimiento.

Lo interesante de la arrogancia epistémica es que produce un efecto doble:

  1. Sobreestimamos lo que sabemos
  2. Infravaloramos la incertidumbre

Parece como que el género humano padece una infravaloración crónica de la posibilidad de que el futuro se salga del camino inicialmente previsto. Y un ejemplo clarísimo de esto es el siguiente:

¿Cuántas personas se divorcian?.

Casi todas las personas que se casan saben que entre el 30% y el 50% de los matrimonios acaban en divorcio, pero es algo que no prevén mientras están tomando la decisión de casarse. Nos decimos:

  • Por supuesto que no va a ser este “nuestro” caso porque “nos entendemos muy bien”.

Ojo, que con esto no estamos hablando de cuanto saben las personas, sino la diferencia entre lo que realmente saben y cuanto creen que saben. Soy un apasionado de los experimentos sociales, veamos uno bastante conocido.

 

En 1.982 los psicólogos Albert y Raiffa hicieron un experimento en el que estaban buscando cómo calculan los humanos las probabilidades en su toma de decisiones cuando interviene la incertidumbre, es decir cómo calibramos ( y cuánto creemos saber).

Pero lo que descubrieron fue una cosa muy diferente.

El experimento es el siguiente:

Imaginemos que estamos en una habitación llena de gente y a esas personas les decimos que escojan un número al azar, uno cualquiera que podría referirse a cualquier cosa. A continuación se le pide a cada una que diga de forma independiente un rango de posibles valores para ese número, dispuestos de tal forma que piensen que tienen el 98% de probabilidades de acertar y menos del 2% de probabilidades de equivocarse.

Por ejemplo, que entre 2 y 50 kílometros hay desde mi casa hasta el aeropuerto de mi ciudad, y además que estoy seguro de que es así en un 98%.

Otra persona podría decir: entre 2 y 30 era el número correcto de amantes que tuvo Catalina II de Rusia (tuvo 21), y también está seguro de ello en un 98%. Y otro más elegiría el rango: entre 5 y 50 millones es la población que tiene España (tiene 45 aprox.), y así cada uno de los individuos de la habitación.Hay que destacar que los sujetos son libres para establecer el rango (conocimiento) que quieran.

Los investigadores esperaban un error del 2%, que es el que asumían los propios sujetos del experimento respecto a sus propios conocimientos… ellos mismos dicen creer estar seguros de lo que afirman en un 98%. Pues bien, el resultado fue de un indice de error del 45%. Es decir que no tenemos ni puñetera idea de un montón de cosas que creemos saber, esto es la arrogancia epistémica. Posteriormente este experimento se ha repetido muchas veces arrojando resultados muy similares.

Es verdad que también existen personas que se pasan en el sentido contrario y realmente sobreestiman el índice de error, pero esas personas son una minoría.

 Aprovecho para agradecer a todos los asistentes del Máster de Emprendedores en la asignatura “Cómo proteger tu dinero y tu patrimonio”, que imparti el pasado 30 de Junio en Madrid. Muchas gracias por vuestro cariño, las ganas, las preguntas, la participación activa. Sois grandes. También gracias especiales a Cristina San José, la coordinadora de la edición 15, gracias Cristina por estar pendiente de todo y tu gran profesionalidad. ¡¡Bravo!! 

Me marcho con la genial frase del gran Robert Kiyosaki: “El tamaño de tu éxito se mide por la fuerza de tu deseo, por el tamaño de tu sueño y por la forma cómo manejas la decepción a lo largo del camino”. Gracias por estar aquí conmigo y te deseo todo lo mejor. 

Si deseas seguir mejorando y aprendiendo, te dejo un vídeo webinar que impartí hace poco:

Vídeo “Las posibilidades de las inversiones inmobiliarias” por Juan Haro:

Duración: 65 minutos

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