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Ayer hablaba con un empresario que había tenido varios negocios, se encontraba empezando uno nuevo. Estaba un poco pérdido sobre cómo encontrar clientes, y como la ansiedad le estaba limitando: deseaba imperiosamente ingresar cash cuánto antes. Antes de contarte las pautas que le comenté, te diré que me encanta la gente en general: los que siguen la línea horizontal, y los que apuestán por la vertical.
En la línea horizontal tienes un puesto teóricamente fijo, con unos ingresos constantes, con un horario marcado, con unas responsabilidades limitadas. Todo está escrito: dónde te vas de vacaciones, cuánto tiempo libre tienes, en qué casa vives, el coche que conduces. Lógicamente debes atender tu trabajo todas las semanas para evitar problemas. En esta línea horizontal viven los que no buscan fuertes emociones como quedarse sin ingresos o cerrar un contrato de 9.000 €, desean vivir mediante las reglas de otros. No es malo ni bueno, simplemente es. Cómo todo en esta vida tiene cosas positivas y negativas. Nada es blanco o negro.
En la línea vertical todo es aventura. Todo es riesgo, tu manejas tu barco para bien o para mal. Te conoces a ti mismo antes, te caes, te levantas. Pierdes, ganas. Un día decides estar con un amigo y pasarlo juntos, otro día trabajas hasta tarde. Un negocio que se cierra, otro que se abre. Sientes la libertad en la cara. Sientes la presión de los pagos, de los cobros. Pero eres el capitán de tu vida. En la línea vertical están los que quieren controlar su vida, los que desean ponerse a prueba para saber lo duros que son. Admiro a todas las personas que están en la línea vertical y se levantan cada mañana para construir su sueño: ¡felicidades!.
Hoy cada vez más hay muchos que por circunstancias o por libre elección apuestan por la línea vertical. Yo soy uno de ellos. Claro que no es fácil, claro que el precio es caro. Pero la recompensa también. Los premios al otro lado de la valla son estupendos. No llega todo el mundo, pero quizá te ayuden algunas de estas 8 ideas para construir un negocio que le comenté a este empresario que me llamó un poco desconcertado:
  1. Aparta las emociones. Es complicado construir nada si la emoción es demasiado intensa. La emoción te hará tomar decisiones equivocadas.
  2. No muestres necesidad. Ni a clientes, ni a proveedores, ni a tu equipo. La necesidad es mala (por mucha falta que te haga)
  3. No tengas prisa en construir tu negocio. Por tanto cuida tus gastos fijos, que no te ahoguen. Si necesitas dinero compagina un empleo con tu negocio.
  4. Pide opinión a tus clientes o potenciales clientes. Sé humilde y pregunta al cliente qué cambiaría él de tu producto o servicio para adquirirlo. Pregunta a quien te puede ayudar de verdad.
  5. Cada día dedica tiempo para ti y los tuyos. Que no todo sea trabajar.
  6. Cada día aprende alguna nueva habilidad. Dedica tiempo a estudiar cada día sobre como mejorar tu negocio, como vender más, como negociar mejor, como utilizar las nuevas tecnologias a tu favor…
  7. Diversifica. No pongas todas tus fichas a una única apuesta. Prepara varios negocios a la vez.
  8. Que tu negocio sea un trampolín (activo) no una cadena. Mira tu negocio como algo que te aporte tiempo y dinero, y no que te haga estar atado. Piensa en venderlo en dos años. Pón sistemas para que no todo dependa de ti.

Espero que alguna de estas 8 ideas te ayuden.

Te dejo con un nuevo Video/Audio.

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Video/Audio: “Caso 4 – Problemas con hipótecas y créditos”.
Duración: 09.09 minutos.